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Alimentación vegetariana en navidad

Tengo la suerte de pasar cada año las celebraciones navideñas con familia muy muy cercana solamente. Padres, hermanas, maridos, sobrinos… diez en la mesa máximo (este año menos).

Mi madre, que es la que cocina normalmente, suele hacer cosas sencillas, muy ricas y con opciones vegetarianas.

Yo siempre he pensado que no hay que hacer grandes elaboraciones para estas celebraciones (lo pienso no sólo para estas celebraciones, sino para todo en general). Platos sencillos, con ingredientes muy naturales, pocas mezclas y si puede ser, que requieran de poca cocción.

En el caso de mi familia, donde una gran parte come de todo, las celebraciones de navidad son fáciles. No tengo que enfrentarme a las eternas preguntas de Si tú puedes comer de esto, si gambas tampoco como, si no voy a probar el jamón o si hija por un día no pasa nada.

Tal vez no sea la persona más indicada para hablar del eterno conflicto familiar cuando tú eres vegetariana y tu familia no lo es.

En mi casa siempre hay platos con verduras y legumbres, pasteles vegetales, queso vegano y aunque también hay jamón, carne, gambas, etc… normalmente todo se pone en la mesa para ir sirviéndonos tipo bufet, así que nadie se fija en qué come quién.

PERO QUÉ OCURRE SI ESTO NO ES ASÍ?

Sé que para mucha gente estos días serán complicados porque tendrán que enfrentarse a familiares que no entienden por qué motivo no comes de todo. Todavía me cuesta entender por qué hay gente que se burla por ello o que hace bromas que no tienen gracia. No sé por qué motivo molesta el hecho de que no quieras comer animales. Tan difícil es entenderlo?  Si no quieres tomar cocacola nadie te dice nada, pero qué ocurre si optas por no querer comer carne, pescado, huevos, queso o jamón? Ahí entramos en un terreno en el que es difícil salir sano y salvo.

Yo en el pasado, cuando me preguntaban, siempre daba la chapa. Siempre entraba en el mismo terreno que ellos, el de ponerme a la defensiva, soltar todo el rollo de salvemos el planeta, del sufrimiento animal y la verdad, que aunque creo firmemente en ese discurso, sólo funciona cuando alguien te pregunta estando verdaderamente interesado por las razones por las que no comes alimentos de origen animal.

 

LO QUE A MI ME HA FUNCIONADO

Si lo que se pretende es otra cosa, no va a funcionar nada de lo que digas o hagas. No pierdas el tiempo ni la energía. No te pongas a la defensiva. No intentes que te entiendan. Lo que a mi me ha funcionado para estar en paz estos días, cada vez que me preguntan,  es contestar con algo sencillo (y que es verdad, por supuesto): que es una elección personal, que prefiero no comer esos alimentos (sin justificarme con ningún argumento) y que no comerlos a mi cuerpo le sienta mucho mejor. Además tengo la suerte de que no me gusta la carne ni el pescado, así que también digo que no me gusta el sabor. Esto parece que la gente lo entiende. Tampoco es que tengan que entender nada, porque el respeto por las elecciones personales debería estar por encima de todo, pero si logras transmitirlo con tranquilidad, puede que te dejen pronto en paz.

 

QUÉ PODRÍAS HACER TU…

Este año, donde además es un año muy diferente, en el que tal vez estemos sólo con familiares muy cercanos, es una buena oportunidad para proponer algún plato vegetariano en un entorno de más confianza. Si nadie lo lleva, llévalo tú. Lleva un par de cosas para compartir. Empieza tú con el cambio que quieres que se produzca en tu entorno. Prueba con platos sencillos (pueden ser  muy ricos e incluso si tu no cocinas, investiga si por tu zona hay  algún sitio que pueda prepararlo). Y poco a poco, tal vez tu familia vaya abriéndose a una nueva normalidad que cada día está más cerca, un futuro vegetariano para todos.

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