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Claves para un autocuidado integral

Justo antes de irnos de vacaciones publicamos una entrevista en instagram, donde le pedíamos a @paulanutricionycoaching que nos diera algunos tips para seguir cuidándonos en verano.

Queríamos hacer esa entrevista con Paula porque, aunque ella es nutricionista, sus recomendaciones van mucho más allá de la alimentación. Tal y como ella promulga a través de sus redes sociales, cuidarse, aprender a amarse a unx mismx,  va mucho más allá de restringir nuestra alimentación en la búsqueda agotadora del “cuerpo ideal”.

Desde mi punto vista (no profesional, por supuesto), la relación que tenemos con la comida puede ser un efecto de nuestra relación con nosotrxs mismxs. Aunque de esto sabe mucho más Paula. Así que si os interesa el tema, mejor que la sigáis a ella, que tiene unos videos súper interesantes en su canal de youtube.

Pues, siguiendo con los tips y aquella entrevista de finales de julio, hemos querido profundizar en el tema del autocuidado y darle una visión personal, basada en nuestra propia experiencia.

Como muchxs ya sabréis, Three Veggie nació fruto de nuestra pasión por cuidarnos y de buscar siempre los mejores alimentos para nuestro cuerpo. Pero eso no significa que sólo nos preocupe nuestra salud desde un punto de vista físico. Siempre hemos buscado un cuidado global, un cuidado holístico, como nos resaltó Paula. El autocuidado debe englobar todas las partes de los que se compone nuestro ser:

  • Cuerpo físico
  • Cuerpo mental
  • Cuerpo emocional
  • Cuerpo espiritual

El equilibro de cada uno de estos cuerpos es fundamental para alcanzar un estado óptimo de bienestar y salud.

A continuación compartimos qué prácticas y rutinas utilizamos nosotras y nos sirven para mantenernos lo más equilibradas posible 😊. Esperamos que os sean de utilidad.

 

Autocuidado del cuerpo físico

Ya sea para vernos mejor y mejorar nuestra autoestima, o para disfrutar de una mejor salud, el autocuidado de nuestro yo físico es algo que no debemos perder de vista.

Aquí la alimentación y el deporte juegan un papel fundamental.

No confundamos autocuidado con mantener dietas rígidas y estrictas. O con practicar deporte hasta llevar tu cuerpo al límite.

El autocuidado es mucho más sencillo. Es demostrar día a día el amor que sientes por este vehículo que te acompaña a todas partes.

¿Y cómo se demuestra ese amor?.

ESCUCHÁNDOLE

¿Qué te pide hoy tu cuerpo?. ¿Está agotado y necesita descanso? Pues no te mates en el gimnasio. ¿Está perezoso y se quiere saltar el entrenamiento? Pues actívalo y lo agradecerás.

Y en cuenta a la alimentación, escúchale también. El cuerpo se comunica constantemente con nosotrxs. Nos manda señales de hambre, de saciedad, antojos…Pero ojo con abusar de los procesados, que puede interferir en esas señales.

La clave para ser capaces de escuchar a nuestro cuerpo es la PRESENCIA. Si, por ejemplo, somos capaces de comer mientras estamos comiendo (en lugar de mirar la TV, el móvil o hablar por teléfono), nos daremos cuenta de las señales de saciedad y dejaremos de comer. Cuanto más practiquemos estar en el momento presente, más conectadas estaremos con nuestro cuerpo y mejor podremos atender sus necesidades reales.

Hay muchas cuentas interesantes que hablan de estos temas. Pero quizás, por destacar una de cada temática, os recomendaría @fitness.revolucinario y @dimequecomes.

 

Cuerpo mental

En el caso del autocuidado de la mente, distinguiría 2 tipos de acciones que podemos llevar a cabo para mantenernos sanos y equilibrados:

  • Unas enfocadas en la estimulación cognitiva. Es decir, esas actividades que nos permiten mejorar o mantener la memoria, la atención, el lenguaje, el razonamiento o la planificación. En este sentido, busca actividades que te ayuden y con las que disfrutes: leer, escribir, operaciones, juegos, etc. Este autocuidado se centraría en el cerebro.
  • Pero, ¿y la mente? ¿Cómo conseguimos calmar esa mente que nunca nos deja tranquilos? Pues en nuestro caso, el autocuidado de nuestra mente lo hemos encontrado en la práctica de la meditación y del yoga. Ambas técnicas te entrenan para observar nuestros pensamientos. Cuando observas lo que estás pensando, te resulta más fácil no dejarte arrastrar por ese pensamiento. Si entrenas esto a diario, sentada tranquilamente en tu casa o en tu sala de yoga, cuando se te presente una situación incómoda en tu día a día, serás capaz de distanciarte de ella, e incluso reírte de ella. Seguro que alguna vez has visto a algún conductor enfurecido con otro conductor porque le ha hecho “a propósito” una maniobra ilegal. Y, cuando ves esa situación desde fuera ¿no te parece exagerada su reacción? ¿no llegas a pensar que ha perdido los papeles? Eso es porque en ese caso tú eres el observador. No te dejas llevar por tus emociones. Mantienes tu mente tranquila y sosegada, a pesar de las circunstancias que te rodean.

También en este tema seguimos varias cuentas de Instagram interesantes. Os dejamos un par de ellas que nos gustan especialmente: @marioalonsopuig y @almudena_yogalife

 

Cuerpo emocional

No nos gusta nada sentir emociones negativas. Nuestra vida gira en torno a una huida del miedo: miedo a fracasar, a que no nos quieran, miedo a ser invisible, miedo al dolor, miedo a la enfermedad, miedo a morir.

Todas nuestra emociones desagradables (tristeza, ira, culpa, incomodidad, decepción…) se engloban dentro de una: MIEDO

El miedo nos acompaña en nuestro día a día. Con la presente pandemia lo hemos podido observar de cerca y a diario. Y, además, los medios de comunicación se encargan de alimentarlo y hacerlo crecer.

Y como no nos gusta sentirlo, hemos encontrado muchas maneras de anestesiarnos: el alcohol y las drogas, la comida, el deporte, las reuniones sociales, la televisión…Es cierto que si tenemos una crisis grave, recurrir a alguno de estos recursos nos va a ayudar a sobrellevarlo. Por ejemplo, quedar con alguna amiga para desahogarte, o salir a correr o a caminar, pueden hacer que la sensación de malestar afloje. Pero hemos de saber que las emociones están para sentirlas. Y si no dejamos que nos atraviesen, se van a quedar para, en un futuro, volver a asomarse. Eckhart Tolle lo explica genial cuando habla en su libro, El Poder del Ahora, del proceso para disolver el dolor:

 

«Enfoca tu atención en lo que sientes dentro de ti. Identifica el cuerpo-dolor y acepta que está ahí. No pienses en él, no dejes que el sentimiento se convierta en pensamiento. No juzgues ni analices. No te fabriques una identidad con el dolor. Mantente presente y continúa siendo un observador de lo que ocurre dentro de ti. Toma conciencia no sólo del dolor emocional, sino también de «aquél que lo observa», el testigo silencioso. Éste es el poder del ahora, el poder de la propia presencia consciente. Observa qué ocurre a continuación».

 

También hay otro libro que ha representado un antes y un después en nuestra vida: Dejar ir, del Dr. Hawkins. En el libro, David Hawkins te explica cómo gestionar el cuerpo emocional. Él propone sentir al máximo esas emociones para hacerlas desaparecer sin dejar rastro. La explicación completa de la técnica la tienes detallada en el libro.

Ambos libros son una joya. Así que, en este caso, no os vamos a recomendar ninguna cuenta relacionada con el cuerpo emocional. Directamente os sugerimos que leáis estos libros y pongáis en práctica los procesos que estos maestros recomiendan.

 

Cuerpo espiritual

El autocuidado del cuerpo espiritual es un tema un poco delicado. Cuando alguien escucha la palabra espiritualidad, directamente la asocia a la religión. Y si tiene algunos prejuicios sobre el tema, le produce un inevitable rechazo. Pero la espiritualidad es algo mucho más grande que las religiones. Las religiones pueden ser una guía para trabajar tu espiritualidad. Y a muchas personas les sirve y les hace bien.  Pero otras necesitamos más libertad, menos normas. Otras necesitamos otra manera de encontrarnos, de conectar con ese Dios que todos tenemos dentro.

Éste ha sido el último autocuidado que he incluido en mi rutina. Pero a pesar de ser el último, se ha convertido en la prioridad de mi día a día.

Esa búsqueda de respuestas sobre quiénes somos y qué hacemos aquí. Cuál es el propósito de esta realidad física.

En mi caso, todas esas preguntas han estado muy presentes desde muy joven. Pero mi compromiso con este trabajo espiritual no me lo tomé en serio hasta que no me di cuenta que en este mundo no había nada que me hiciera plenamente feliz. Mi ego, siempre insatisfecho, no se cansa de pedir más y más. Y yo ya me había cansado de ceder a sus exigencias, sabiendo de antemano cuál iba a ser el desenlace: insatisfacción y frustración porque lo conseguido no era para tanto . Así que volvía de nuevo al círculo vicioso, en búsqueda de otro deseo que esta vez, seguro que sí, me hiciera completamente feliz.

Entonces apareció el libro Un Curso de Milagros (UCDM). Y sentí curiosidad. Lo ojeé. Vi videos en youtube. Investigué sobre su historia. Y tras varios años tonteando con él, decidí tomarme en serio el curso. Así que, junto con la meditación y el yoga, éste es el recurso que hoy en día utilizo para mi autocuidado espiritual.

En España hay varias personas que acompañan el estudio de UCDM. Pero si he de recomendaros un par, me quedo con:

  • Marta Salvat: es capaz de explicar el farragoso libro de una forma súpersencilla. Puedes ver varias de sus clases gratis. Y su cuenta en Instagram es @martasbcoach.
  • Y si vives en Valencia y te gustaría indagar más en este tema, te recomiendo a Lucía Cordón @naturo.empatia

Y vosotrxs, ¿qué recursos utilizáis para trabajar vuestro autocuidado?

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