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La pereza: el enemigo de una alimentación saludable

Para la mayoría de las mujeres encontrarnos bien con nuestro cuerpo es una prioridad. Nos gusta vernos guapas y en nuestro peso ideal. Por eso, varias veces al año hacemos listado de objetivos y, entre ellos, nunca falta comer mejor y hacer deporte.

Al día siguiente nos ponemos en marcha, pletóricas, con muchísimas ganas, porque esta vez lo vamos a conseguir. Y con el paso de los días, ese entusiasmo inicial va disminuyendo, hasta desaparecer.

Y entonces, llegan los meses cálidos. El verano se acerca. Y esta vez sí que nos lo vamos a tomar en serio. Esta vez vamos a ir al gimnasio 4 veces/semana y a comer ensalada todos los días. Y se repite la situación. Y así un año tras otro…

¿Por qué nos cuesta tanto mantener una alimentación saludable? Si sabemos que nos va a hacer sentir fenomenal, si sabemos que nos va a mantener en un peso adecuado, ¿por qué acabamos tirando la toalla?

Yo no soy experta en conductas alimentarias ni en alimentación emocional (para eso mejor seguir a @paulanutricionycoaching). Pero sí que os puedo contar lo que a mí me ha funcionado y lo que ha permitido que mi alimentación sea la adecuada el 90% de las veces.

Ya hace años que no me planteo cuestiones como:

Voy a quitarme un par de kilos para el verano o

Voy a cuidarme antes de Navidad para que no se me vaya el peso de las manos

 

Hace ya bastante tiempo que consigo mantenerme en mi peso “sin esfuerzo”. Y digo sin esfuerzo porque he convertido en un hábito el ejercicio físico y la dieta saludable. Por lo tanto, son cosas que me salen solas, no me suponen un extra de energía.

En el caso de la alimentación, para mí ha sido clave disponer de una carpeta con recetas sencillas y rápidas de hacer. Porque, aunque me encanta cuidarme, no soy de las que disfruto pasando la mañana en la cocina. Así que entre semana tiro de esta carpeta para simplificarme la vida.

 

Y ¿por qué lo hago  así?. Porque tengo que vencer a esa enemiga que trata de echar por la borda mi objetivo de comer sano: LA PEREZA.

Tanto en el caso del deporte como de la alimentación (o de cualquier objetivo que te propongas), hay 3 aspectos claves para que puedas sostenerlos en el tiempo:

  • LA MOTIVACIÓN
  • LA DISCIPLINA
  • Y VENCER LA PEREZA

 

La motivación es fundamental para ponerte en marcha. Es la que te hará arrancar, siempre con entusiasmo y ganas. Pero, tiene un problema: tiene los días contados. En cualquier momento puede disminuir o desaparecer.

Y, entonces, es súpernecesario que aparezca la disciplina. Esa compañera que te va a decir que lo hagas, que continúes, aunque no veas claros los motivos, aunque estés enfadada, aunque hayas tenido un mal día. La disciplina no es una compañera amable, no te va a dar motivos para hacer lo correcto. Simplemente te va a decir: esto la haces porque lo digo yo y punto.

Y, ¿quién es la enemiga número 1 de la disciplina? La Pereza. Porque cuando estás súpermotivada a la pereza no se le ocurre aparecer, sabe que no tiene nada que hacer. Pero cuando la motivación ha desaparecido, entonces asoma la patita. Y tú sabes que hay que ser muy, muy, muy disciplinada para no caer rendida ante  sus encantos. Y, además, sabes que si ella gana una batalla, tiene casi todas las papeletas para ganar la guerra.

Así que es mejor hacer lo imposible para que no se le ocurra aparecer, antes que enfrentarte a ella.

Cuando tienes algo muy interiorizado, muy establecido en tu rutina diaria, es más difícil que la pereza te venza. A mí me ocurre con mi práctica de yoga. Todas las mañanas me levanto a las 5 para practicar. Y todos los días se cuela en mi cabeza y me dice: apaga el despertador y vuelve a la cama. Yo la oigo, pero la ignoro. Actúo como si fuera un robot, porque sé que lo único que debo hacer es plantarme en mi esterilla y comenzar a practicar. Y, entonces, desaparecerá.

En el caso de la alimentación me costaba más, porque soy más perezosa para cocinar. Así que me dije: automatiza varias recetas que sean saludables, completas, variadas (para no aburrirme), y que tengan una preparación sencilla y rápida. Y, sobretodo:

  • Ten siempre esos ingredientes en tu despensa/nevera
  • No tengas esos alimentos a los que sabes que vas a recurrir en caso de ataque de hambre, de ansiedad o de tristeza.

¿Cuáles son mis opciones antipereza, ante las diferentes situaciones que se me presentan con más frecuencia?

  • Tengo la sensación de vacío estomacal, necesito comer algo rico y que me sacie. En estos casos recurro a un porridge de avena con arándanos (siempre tengo congelados), mantequilla de cacahuete, nibs de cacao y avellanas.
  • Quiero cenar algo rápido, pero me apetece algo tipo “cheat meal” (se trata de una comida en la que te saltas el plan nutricional que estabas siguiendo). Entonces me preparo un wrap integral (de los que venden en los supermercados), y le añado brotes, aguacate, tomate, raw de mostaza y heura.
  • Me apetece algo dulce, pero no he preparado ningún dulce saludable: me unto unos crackers con raw cream sweet y preparo una infusión de chai dulce.
  • Tengo que prepararme algo rápido para comer: tengo hambre, pero poco tiempo. En estos casos recurro a una ensalada de brotes, aguacate, mango, raw Elegance, pipas de calabaza y cualquier legumbre ya cocida (mis preferidas, los garbanzos o las azukis).

Y de esta manera he conseguido mantener a raya mi pereza en el ámbito alimentario.

¿Me salto alguna vez la norma y como comida no saludable?. Por supuesto. De hecho, necesito hacerlo de vez en cuando. Sobretodo porque me ayuda a recordar que no está tan buena como pensaba. Que la echamos de menos porque es un alimento “prohibido”.

Y a vosotras, ¿cuándo os aparece la pereza?. ¿Cómo la vencéis?

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