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¿POR QUÉ LO LLAMÁIS QUESO SI NO ES QUESO?

Un poco de mi historia

Han pasado ya varios años desde que decidí cambiar mi alimentación. Lo hice, aún sabiendo que había algunos alimentos que iba a echar mucho de menos. Pero, por una cuestión de salud prefería no consumirlos. Con los años he ido siendo más consciente de otros temas, y a la preocupación por mi estado de salud se ha sumado el deseo de una vida digna para todos los seres con los que convivimos en este planeta.

 

Echaba de menos las hamburguesas, la pasta boloñesa, el jamón y, por supuesto, el queso. Muchas personas piensan que porque hayas cambiado tu alimentación ya no te deben gustar ciertos alimentos. Vamos, como si hubieras decidido comer plantas porque te da asco la carne. Pero, aunque habrá casos así, no creo que sea el de la mayoría.

Los vegetarianos tenemos todo el derecho del mundo a añorar el jamón o el queso. Pero nuestros valores, los principios que rigen nuestra vida, son más fuertes que el deseo. Así que decidimos no consumirlos.

Las alternativas veganas

Por suerte, hoy en día contamos con multitud de alternativas veganas a los productos que hemos consumido durante gran parte de nuestra vida. Alimentos con lo que nos hemos criado, recetas con las que hemos disfrutado en familia y que, por nuestra tradición, han sido un referente en nuestra vida.

¿Cómo no vamos a sentir apego por ciertos alimentos?.

Así que sólo puedo decir que siento una gran alegría cuando sacan una burguer nueva que me recuerda a la carne. Qué maravilla poder cocinar un arrocito con pollo vegano. Y, por supuesto, qué increíble poder prepararte una tabla de quesos veganos.

Afortunadamente vivimos una época en la que hay un montón de opciones, marcas y variedades para elegir. Y eso me encanta. Que haya mercado para este tipo de productos, que la gente los consuma, indica que algo está cambiando en la sociedad.

Cada día hay más alternativas veganas a nuestro alcance. Algunas más saludables, otras para consumir de vez en cuando. Pero gracias a todas ellas podemos volver a conectar con una alimentación que echábamos de menos.

Desde este espacio, quiero agradecer a todas estas personas, que sin tener un sostén empresarial detrás se han lanzado al mundo del emprendimiento para crear un producto que ellos deseaban encontrar en el mercado. Han invertido todos sus ahorros. Han dedicado miles de horas en formación, pruebas y catas. Y han sorprendido sacando algo innovador, algo que hace felices a miles de personas. Por supuesto, éste es el ejemplo de 3Veggie y de muchas otras pequeñas empresas. Así que este post es un homenaje para tod@s nosotr@s.

Y ¿cuál es la pregunta del millón?

Y después de toda esta introducción os preguntaréis: ¿a qué viene el título del post?. Y ¿qué tiene que ver con todo lo que os acabo de contar?

Pues, he de deciros que tras todos mis años de alimentación vegetariana, la pregunta que más me han hecho no ha sido: y tú, ¿de dónde sacas las proteínas?. Para mí, la pregunta del millón es:

¿POR QUÉ LO LLAMÁIS QUESO SI NO ES QUESO?

Mi respuesta

Desde mi propia experiencia, tras varios años de alimentación vegetariana y tras sacar al mercado varios quesos veganos, he llegado a la siguiente conclusión:

Lo llamamos queso porque detrás de los inicios de estos productos veganos novedosos no hay una multinacional o una gran empresa. Como os he dicho, hay personas que lo han arriesgado todo para crear el producto de sus sueños. Detrás de estos productos hay mucho amor, mucha creatividad, muchas horas; pero no hay una cuenta multimillonaria para crear una campaña de marketing brutal. Sin esa campaña es difícil que alguien vaya a una tienda a pedir un Raw (el nombre de los quesos 3Veggie). O que se le ocurra poner en el buscador de google la palabra Raw. ¿Cómo lo va a hacer, si no sabe lo qué es? Esa persona entrará en su tienda habitual y preguntará por quesos veganos. O lo buscará en internet utilizando esas mismas palabras.

Añadir el adjetivo vegano a un  alimento de toda la vida, conocido por todos, nos permite llegar a muchísima gente sin invertir grandes cantidades de dinero y tiempo.

Sí, lo reconozco, los vegetarianos/veganos hemos creado una alimentación vegana paralela a la omnívora, con sustitutos a los alimentos con los que nos hemos criado. Y yo me pregunto, ¿qué hay de malo?.

Este tipo de alimentación es un acto que hacemos por amor al planeta, a los animales y a nosotros mismos. ¿Por qué habría de molestarle a alguien que hablemos de queso  vegano, pollo vegano o burguer vegana?

Es muy posible que dentro de unos años estos alimentos tengan su propia terminología, como ha ocurrido con las bebidas vegetales. Pero hasta entonces, llamarles así nos facilita la comunicación entre el consumidor y los productores.

BEGOÑA

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