quesos veganos_precio

¿Qué precio le pones a tu salud?

¿Somos coherentes?

Creo que si hicieran una encuesta y nos preguntaran si nos gusta estar saludables, sentirnos vitales y llenos de energía, el 100% de las personas respondería: ¡por supuesto!. Sin embargo, una cosa es lo que nos decimos a nosotros mismos y otra lo que demuestran nuestras acciones.

Tú puedes desear cuidar tu cuerpo y sentirte sano, pero tus acciones diarias no las diriges hacia ese objetivo. Hay una clara incoherencia entre lo que deseamos ser y nuestro estilo de vida. Y así es imposible alcanzar los objetivos que nos marcamos.

Comer de manera equilibrada y saludable es muy sencillo. Pero por alguna razón nos engañamos y nos ponemos excusas para no sentirnos culpables por nuestras malas elecciones alimentarias. Una de las justificaciones que más he escuchado es:

Los productos saludables son caros y no me los puedo permitir.

¿Por qué nos engañamos?

Muchas veces, cuando no queremos hacer algo, en lugar de ser sinceros con nosotros mismos y asumir que no estás dispuesto a hacer cierto “sacrificio”, preferimos ponernos una excusa.

Una de las excusas más típicas que nos decimos es: no me lo puedo permitir.

Pero, ¿por qué decir “no me lo puedo permitir”, cuando probablemente vas a destinar ese dinero a algo que te motive más?

Tenemos claro que cada uno destina su dinero a lo que le interesa. Y si para ti estar sano es una prioridad, te lo quitarás de otras cosas que consideras innecesarias o menos importantes. Así te aseguras que en tu cesta de la compra va a haber comida de verdad.

Nadie se echa las manos a la cabeza cuando hablamos del gasto que destinamos a ocio, ropa, estética, etc. Probablemente porque somos capaces de pagar los que sea por esa intensa, pero breve, satisfacción que sentimos cuando nos vamos de compras, cuando nos hacemos un tratamiento estético o cuando salimos de copas con los amigos.

Entonces, alimentarse bien ¿es realmente caro?

Pongamos el ejemplo del queso de anacardos fermentado, ya que a través de las redes sociales podemos leer comentarios haciendo referencia a su precio.

¿Por qué podemos pensar que un queso de anacardos fermentado es caro?

Si analizamos los datos de forma objetiva, el queso vegetal fermentado es un producto relativamente nuevo en el mercado. Por eso, el consumidor tiene poca información sobre él.

Debido a la novedad y al desconocimiento, tendemos a compararlo (en sabor, apariencia, precio) con su homólogo lácteo, sin darnos cuenta que es un producto completamente diferente, con otros ingredientes, otros procesos de elaboración.

Sí, nos recuerda al queso lácteo, pero no lo es.

Hemos de tener en cuenta, además, que las grandes industrias agroalimentarias han hecho mucho daño al concepto de alimento, puesto que para ellas la prioridad es sacar al mercado un producto cuyo aspecto y sabor sea agradable para el consumidor, obteniendo el mayor beneficio con el mínimo gasto. El escaso valor nutricional del producto y el coste emocional de todos los seres vivos que han participado en el proceso productivo, no les preocupa demasiado. Nos ofrecen productos baratos, pero ¿a qué coste?

Si hacemos un análisis más subjetivo:

Un queso de anacardos lo vas a disfrutar muchísimo mientras lo consumes y, a medio plazo, va a aportar muchos beneficios a tu organismo (puedes leer más sobre los beneficios en este post ). Pero, ¿puede competir con el subidón que obtienes de beberte una copa o de comprarte unas botas?

Cuando actuamos de forma impulsiva, cuando nuestra búsqueda de la satisfacción inmediata no nos permite detenernos a analizar, a pensar…, entonces simplemente pagamos. Llegados a ese punto ya no nos cuestionamos si el producto/servicio vale lo que me están cobrando.

Conclusiones

  • Quizás el Raw Original te parezca caro. Quizás un GinTonic no.
  • Quizás el Raw Elegance te parezca caro. Quizás un vestido de marca no.
  • Quizás el Raw 4Moments te parezca caro. Quizás un tratamiento estético no.

Porque al final, el concepto caro/barato lo defines tú, y depende de tus prioridades.

Tienes la libertad de elegir dónde invertir tu dinero.

Pero recuerda: tu cuerpo es tu templo, es tu casa. Mantenla lo más limpia y aseada posible y disfrutarás de una vida mejor.

 

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